La obra del Espíritu Santo en la vida del creyente
La obra del Espíritu SantoSi no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos.
Lucas 16:31
Hay muchos que ven milagros, y aun así no se edifican. Cuando el Espíritu Santo obra en ti, es porque tú serás edificado por Él.
No es lo mismo ser testigo de la obra del Espíritu Santo en los demás, que sentirlo en tu propia vida. El milagro mas grande que hace el Espíritu Santo, es el que hace en tu persona; aunque también el poder del Espíritu Santo es infinito, y no se le puede limitar solo a la actividad humana, sino en toda la creación de Dios.
No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto.
Juan 15:16
Dios no elige a los mas capacitados, sino que capacita a los que son elegidos. El Espíritu Santo no actuará sobre ti en vano, pues hay un propósito divino en tu conversión, el cual es: "Tu salvación y tu testimonio".
Hay 4 etapas de intervención del Espíritu Santo en tu vida:
- Convencerte de pecado.
- Convertirte en nueva criatura.
- Purificarte y santificarte para ser usado como instrumento.
- Capacitarte para la obra de Dios.
Y cuando El venga, convencerá (redargüirá) al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
Juan 16:8
Etapa 1: Convencimiento de pecado
El único que puede convencer al pecador de su situación ante Dios es el Espíritu Santo, nosotros solo colaboramos llevando el evangelio.
Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento.
Mateo 3:8
Después de la convicción de pecado viene el arrepentimiento y sus frutos. Los frutos del arrepentimiento son la mayor evidencia del nuevo rumbo que tomará el nuevo creyente (Metanoia).
El arrepentimiento precede al perdón de nuestros pecados y a nuestra salvación. El arrepentimiento es el primer árbol que sembramos cuando tenemos fe en Jesús.
Nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por Espíritu Santo.
1 Corintios 12:3
Cuando el Espíritu Santo se manifiesta en la primera etapa del creyente, éste le provoca un amor intenso por la persona de Jesucristo.
Respondió Jesús, y díjole: El que me AMA, mi palabra GUARDARA; y mi Padre le AMARA, y vendremos a él, y haremos con él morada.
Juan 14:23
Después del arrepentimiento, y la confesión de haber recibido a Jesús como Salvador y Señor, se manifiesta un profundo agradecimiento. Cuando se comprende el significado de (Juan 3:16-17), la conversión se consolida y surge el deseo de llevar el mensaje de la salvación.
Etapa 2: Conversión a nueva criatura (Etapa de lucha)
De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
2 Corintios 5:17
La nueva criatura renueva su mente todos los días (Romanos 12:2), no solo cuando decide ir a las aguas; se reviste con la armadura de Dios para mantenerse firme contra los ataques del diablo (Efesios 6:11). Muchos cristianos son atacados por Satanás en esta etapa, y muchos voltean atrás para ver su pasado con el riesgo de regresar al estiércol.
La conversión es un proceso intenso que realiza el Espíritu Santo en la vida del creyente; su duración depende del corazón a tratar. En el proceso de conversión se libran grandes batallas mentales, pues la carne se rebela, y quiere obrar a como estaba acostumbrada (Gálatas 5:17). Cuando el espíritu despierta, la carne tiembla. En la fase de conversión, el diablo ataca recordando el pasado y desalentando al nuevo creyente.
Si Satanás y sus huestes te quieren recordar tu pasado oscuro, tú recuérdales a ellos su futuro ardiente (Apocalipsis 20:10).
En el proceso de conversión el cristiano se da cuenta que sigue teniendo vulnerabilidades, pero también percibe que ya no esta solo. Muchos solo están "convencidos", mas no convertidos. Los convencidos justifican sus caídas, pero los convertidos luchan su batalla por la fe.
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.
Romanos 8:14
Un corazón manso se goza en el Espíritu, porque está produciendo uno de sus frutos (Gálatas 5:23). Dios ama la mansedumbre en ésta etapa.
En la etapa de conversión, es muy común que el creyente se aferre a un talento para explotarlo en la obra de Dios (poesía, música, etc.), pero un corazón que está siendo convertido por el Espíritu Santo, no cede ante los dardos que lanza el diablo hacia el ego.
Etapa 3: Purificación y Santificación del Creyente
Dios antes de usarnos como instrumentos, nos purifica (Isaías 6:6-8). Porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados (Hebreos 10:4).
En la era de la gracia los creyentes son purificados y santificados por:
- La Sangre de Cristo (Hebreos 13:13; 1 Juan 1:7)
- El Espíritu Santo (Tito 3:5; 2 Tesalonicenses 2:13)
- La Palabra de Dios (Juan 17:17)
- Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado (Juan 17:3)
Es muy importante considerar que la Sangre de Cristo activa todo el poder del Espíritu Santo sobre el creyente y Éste lo guía a la verdad llevándolo a escudriñar las sagradas escrituras para obtener conocimiento de Dios y de su Hijo Jesucristo, lo cual al final es la vida eterna. Cuando una persona no se deja guiar por el Espíritu Santo, renuncia al conocimiento de Dios y no tiene una conversión completa.
Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque mañana Jehová hará maravillas entre vosotros.
Josué 3:5
Dios santifica a sus siervos a través de Su Espíritu Santo
Después de ser purificado nuestro deber es mantenernos en santidad (Hebreos 12:14) porque la evidencia de la justificación es la santificación (Santiago 1:27) y las buenas obras (Efesios 2:10)
En la santificación el creyente reconoce sus armas espirituales, y sabe que no está solo en su lucha contra el enemigo de las almas; luego decide apartarse del mundo para buscar el rostro de Dios. Otra poderosa razón para buscar la santidad (1 Pedro 1:16).
En la santificación las oraciones, ayunos, lecturas bíblicas y actividades devocionales se vuelven mas intensas. El diablo en esta etapa ataca y cambia su estrategia tratando de convertir al creyente en un religioso fundamentalista (fariseísmo), por ello el apóstol Santiago nos advierte que la falta de amor, la indiferencia y el saber hacer lo bueno y no hacerlo es también causa de pecado (Santiago 4:17). El creyente debe tener la prudencia de mantenerse en la línea de santidad, sin descuidar sus cualidades de amor compasión y misericordia.
Etapa 4: Capacitación para la obra de Dios
En esta etapa el creyente ya sabe que todo debe quedar atrás, para que el Espíritu Santo lo saque adelante.
Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: mas os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os he hecho notorias.
Juan 15:15
Cuando el Espíritu Santo nos lleva a la luz, nuestra alma se regocija y es capaz de percibir un mundo espiritual que no conocíamos.
Dando gracias al Padre que nos ha capacitado para compartir la herencia de los santos en luz.
Colosenses 1:12
Cristo nos dejó sus enseñanzas como herencia, nos dio el conocimiento necesario para tener una buena relación con el Padre y llevar el mensaje del evangelio a la humanidad.
Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual estáis sellados para el día de la redención.
Efesios 4:30
Unción es la palabra indicada para referirnos a la capacidad y legalidad que da Dios a los que Él ha elegido para su servicio, de ahí que Dios puede utilizar instrumentos para su obra, y también siervos capacitados y autorizados por Él mediante el sello del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo nos capacita para ejercer ministerios con:
- Dones.
- Habilidades.
- Pasión.
- Experiencia.
- Personalidad.
En la etapa de capacitación, el diablo ya no puede hacer nada con el creyente, pues el creyente se ha convencido que Cristo le ha vencido y que cualquier intento por hacerlo caer será una mentira. Aún así, la etapa de capacitación puede ser confusa para algunos, pues puede llevar años, quizá toda la vida para estar plenamente capacitados.
Conclusión Final
Aunque Dios es todopoderoso, el respeta nuestro libre albedrío, y aunque puede llamarnos a lo largo de nuestras vidas, la decisión final es nuestra para aceptar a Jesús y abrir nuestras puertas al Espíritu Santo.
Cristo necesita hombres valientes que se sientan hijos de Dios, con capacidades infinitas para el desarrollo de sus virtudes y utilizarla para bien de los demás. Una vez que hayamos aceptado a Jesús con el corazón, el Espíritu Santo nos mostrará nuestro potencial para la obra de Dios y nos capacitará.
Me despido con esta frase inspirada por el evangelio:
"Mejor es decir no voy, pero después ir, que decir si voy y estar ausente." (Mateo 21:28-32)
Que bueno que decidiste no ir... porque ahí estas.
Bendiciones.
Fuente: Cristiano Mundial - La obra del Espíritu Santo en la vida del creyente. Septiembre 15 de 2012.
Post A Comment
No hay comentarios. :