El nacimiento de Jesús - Parte 2: Su palacio fue un pesebre

Antes de leer este estudio, recomiendo que lea el artículo "El nacimiento de Jesús - Parte 1: Belén, el lugar escogido". Si ya lo hizo, podemos continuar sin ningún problema.
Lucas 2:7
Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.
El pasaje es claro: No había lugar para ellos en el mesón. Otras versiones hablan de albergue o sala principal de la casa. Veamos lo que dice la RAE:
mesón.
(Del lat. mansĭo, -ōnis, con infl. del fr. maison).
1. m. Establecimiento típico, donde se sirven comidas y bebidas.
2. m. Hospedaje público donde por dinero se daba albergue a viajeros, caballerías y carruajes.
La segunda definición es la más apropiada para este caso: Hospedaje público donde por dinero se daba albergue a viajeros, caballerías y carruajes. De hecho, José y María estaban de viaje y buscaban un lugar en dónde quedarse mientras se daba el censo, y si eso era así, es porque su estadía sería temporal. Y como no había dónde quedarse y María estaba a punto de dar a luz, la decisión más segura fue quedarse en el primer lugar cercano que hallaran, y este fue un establo.
Muchos estarán pensando en este momento: “¡Qué idea más loca! Al rey, al dueño de todo, le toca nacer en un pesebre. Si en Israel había reino, ¿por qué no fueron al palacio del rey?” Del estudio anterior vimos que el Padre escogió al pequeño y menospreciado pueblo de Belén, a 9 kilómetros de Jerusalén, por lo cual, el palacio del rey estaba lejos, y como era el día del alumbramiento y no existían rápidos medios de transporte, María no aguantaría tanta distancia.
Pero bueno, ahora preguntarán: “¿Y por qué no enviaron carros o caballos desde el palacio para que los recogieran y los llevaran allí?” Sencillamente en el palacio del rey no se enteraron del asunto, sino hasta que llegaron los magos de oriente, pero eso pasó cuando ya había nacido.
Y como sé que seguirán insistiendo, he aquí la pregunta de turno: “Si ya estaba profetizado que Jesús nacería en Belén, ¿por qué no lo prepararon todo para cuando Él llegara a este mundo?” Pues bien, en el estudio anterior también vimos que los magos y los sacerdotes del Israel de aquél entonces sabían del nacimiento del Mesías por medio de las Escrituras, pero sólo los primeros lograron establecer el tiempo en el cual nacería el Señor, aunque llegaron un poco tarde.
Entonces, si las preguntas han girado en torno al palacio del rey, hablemos precisamente de aquél quien estaba habitando ese lugar y, al mismo tiempo, reinando sobre el pueblo de Israel.
En el palacio estaba el rey Herodes
Mateo 2:1-3
1 Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos.
2 diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle.
3 Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él.
El rey de Israel era Herodes, un hombre perverso, quien de ninguna manera le cedería su trono. Si no fuera así, no le hubiera asustado la noticia dada por los magos de oriente. De hecho, ni él ni el pueblo de Jerusalén esperaban una noticia de esa clase, y más en aquellos tiempos en los que Israel estaba siendo dominado por el imperio romano, en cabeza de su emperador el César.
Etimológicamente, el significado del nombre de Herodes en el griego es “heróico” (Diccionario Strong, referencia G2264). Entonces, según esto, el rey era un héroe y José y María no tendrían de qué preocuparse. Lastimosamente para sus simpatizantes, Herodes también quiere decir:
הורדוס
Hordos: El dragón del fuego.
Y la Biblia nos dice quién es el dragón:
Apocalipsis 12:9
Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.
¡Nada más qué decir! Herodes es figura de la serpiente antigua, la misma que engañó a Eva en el huerto del Edén (Génesis 3:4-5), y del dragón que hace la guerra contra Dios y sus escogidos (Apocalipsis 12:17). De hecho, la palabra dragón viene del latín draco, y este del griego δρακων, que se pronuncia “drakon”, y significa “víbora” o “serpiente”. La misma naturaleza de las palabras nos muestra que dragón y serpiente vienen siendo la misma cosa.
¿Y qué tiene que ver el fuego? Primero, se dice que los dragones arrojan fuego de su boca, y segundo, el lago de fuego será la final morada de Satanás y sus colaboradores.
Apocalipsis 20:10
Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.
¿De veras Herodes podría ser comparado con el diablo? Pues, contestaré con otra pregunta: ¿Qué fue lo primero que hizo delante de los magos de oriente?
Mateo 2:7-8
7 Entonces Herodes, llamando en secreto a los magos, indagó de ellos diligentemente el tiempo de la aparición de la estrella;
8 y enviándolos a Belén, dijo: Id allá y averiguad con diligencia acerca del niño; y cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore.
Lo primero que hizo fue llamar en secreto a los magos y decirle las cosas que el pasaje menciona. ¿Por qué no lo dijo delante de todos los que estaban allí, especialmente de los religiosos? Buena pregunta… Como Herodes era el rey, seguramente no quería empañar su imagen y tampoco quería que nadie más supiera del asunto. Por eso se los llevó en secreto.
Lo segundo que hizo fue mentir. ¿Por qué? Siendo Herodes y siendo el rey, quería ser el objeto de veneración del pueblo. ¿Cómo pues perdería ese deseo ante alguien desconocido a quien otros tres desconocidos estaban llamando rey? Y si es figura del diablo, eso se cumple al pie de la letra, ya que Luzbella o Satanás quiere que le adoren a él y no a Dios.
La confirmación de esto la hallamos unos versos más adelante:
Mateo 2:12
Pero siendo avisados por revelación en sueños que no volviesen a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.
Si Dios reveló a los magos en sueños que no volvieran al palacio del rey, no era precisamente porque este personaje quería adorarle. De hecho, al darse cuenta de que los magos se habían ido, Herodes empezó a tomar medidas desesperadas.
Mateo 2:16
Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos.
Allí mostró sus verdaderas intenciones, o como se dice popularmente en Colombia, “peló el cobre”. ¡Vaya manera de adorar!
¡Ah! Se me olvidaba. ¿Por qué la comparación con el diablo? Pues aparte del significado de su nombre, vemos reflejadas las acciones de su alter ego.
Juan 10:10
El ladrón sólo viene a robar, matar y destruir…
Y sabemos que ese ladrón es Satanás, porque allí el Señor manifiesta hacer todo lo contrario: Darnos vida, y vida en abundancia.
El anuncio de las buenas nuevas
Ni el rey Herodes, ni sus súbditos, ni los religiosos, ni Jerusalén entero sabían del nacimiento del Señor Jesús hasta la aparición de los magos. Pero la Biblia nos muestra que después de que aquello ocurriera, hubo un grupo de personas a quienes les fue anunciada la gran noticia.
Lucas 2:8-12
8 Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño.
9 Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor.
10 Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo:
11 que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor.
12 Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre.
Tal y como lo vimos en el estudio anterior, Belén, el pueblo más pequeño y despreciado de Israel, fue el lugar escogido para el nacimiento de Jesús. Y ya sabemos que fue en un pesebre, y por el pasaje anterior, los pastores estaban en la misma región. ¿Qué rey o persona de la realeza se atrevería a ir a un lugar pobre y sucio como lo es un establo? Generalmente eso no sucedería, a no ser que el rey fuera humilde...

En el mundo real, cuando nace el hijo de un rey, es motivo de gran alegría para toda la realeza y el anuncio se hace a todo el pueblo. ¿Será que este fue el caso con el Señor Jesús? Pues ya vemos que no. Ni los reyes, ni los religiosos, ni los habitantes del pueblo de Israel en general fueron enterados de ello. Tan sólo unos pastores fueron escogidos por el Padre para enviar a su ángel. ¡Y a ellos les dio las buenas nuevas, no al rey Herodes, ni al mismísimo César!
El sólo hecho de ver esto me lleva a aquél día en que el Señor Jesús dijo lo siguiente:
Mateo 11:25-27 (BL95)
25 En aquella ocasión Jesús exclamó: "Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has mantenido ocultas estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, pues así fue de tu agrado.
26 Mi Padre ha puesto todas las cosas en mis manos.
27 Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo se lo quiera dar a conocer.
El oficio de pastor de ovejas era uno de los de más bajo rango en la época. Recordemos a Moisés, quien después de vivir en la opulencia en Egipto tuvo que huir al desierto para ser pastor de las ovejas de Jetro, quien luego sería su suegro. También podemos recordar al rey David, quien era un joven pastor de ovejas menospreciado por su familia, tanto así que el profeta Samuel lo dejó de último cuando estaba buscando al nuevo rey de Israel. Y el mismo Señor Jesús es el Buen Pastor que dio la vida por sus ovejas, sin importarle el oprobio de la gente. Así que el Padre ocultó estas cosas a los sabios y entendidos de la época (incluso en la actualidad) para revelarlas a gente sencilla, como estos pastores que estaban guardando la vigila de la noche sobre su rebaño. ¿Por qué? Simplemente porque así lo quiso, mostrarse humilde para con los humildes.
Reflexionemos
Un pesebre es un lugar no muy agradable, pero aún así el Señor hizo de ese lugar su palacio. No nació en cuna de oro, ni tampoco se vistió con trajes reales, simplemente fue envuelto en pañales. Desde su nacimiento se empezó a trazar el plan de Dios, mostrándonos a su Hijo Amado siendo manso y humilde de corazón desde su improvisada cuna.
Pero todavía quedan dudas como: ¿Por qué no había lugar para ellos en el mesón? ¿Por qué no fueron a otro lugar? ¿Les recibirían? Este tema es objeto de la siguiente parte de este estudio.
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