La amnistía que Dios nos ofrece

Nota aclaratoria: Antes de cualquier comentario sobre el tema, debo aclarar que no pretendo hablar de temas de política, ni meterme en sus profundidades, ni mostrar interés o aliarme con ninguna corriente específica. Mi idea es utilizar un ejemplo del mundo real para hacer entender aún mejor el propósito de este escrito.
Hace unos días tuve una conversación con mi esposa sobre diversos temas relacionados con la Palabra de Dios y las cosas que están pasando en el mundo, particularmente en nuestro país. Y uno de los hechos de actualidad es el proceso de paz entre el gobierno y el más grande grupo del país al margen de la ley, por lo cual se me vino a la mente la siguiente palabra, la cual sería una de las mayores consecuencias de un eventual acuerdo entre los dos bandos: La amnistía.
La RAE define este término de la siguiente manera:
Precisamente la palabra amnistía proviene del griego oamnestia, que quiere decir olvido. Y al ver la definición de la RAE, puede explicarse como el caso en que un número de individuos habían sido declarados culpables de un delito, y ahora pasan a considerarse inocentes porque desaparece el delito por el cual fueron culpados. [1] La amnistía suele tener efectos retroactivos y, entre otros, extingue toda responsabilidad penal o civil y anula los antecedentes penales. Por el mismo motivo, es general, dado que actúa sobre todos los que cometieron ese delito, y no sobre individuos concretos. [2]
Esto mismo pasa en las guerras en todo el planeta, tanto en las internas de cada país como a nivel global. De hecho han habido dos guerras mundiales (y podríamos estar a las puertas de una tercera), y en ambas han habido ganadores y perdedores. El caso es que, de algún modo, los países o grupos vencedores han aplicado la amnistía a sus contrincantes.
Todo lo escrito en el apartado anterior tiene sus repercusiones en los bandos enfrentados, ya que muchos no estarán de acuerdo con que se olviden todos los delitos cometidos por los grupos insurgentes o enemigos, pues esto puede provocar la impunidad de quienes cometieron graves hechos durante un régimen o conflicto anterior.
Amnistía e indulto son conceptos que pueden parecer iguales, pero la verdad es que tienen su diferencia. La definición de indulto, según la RAE, es la siguiente:
Si una persona o grupo de personas comete un delito, por ley deben cumplir la pena correspondiente. Cuando hay un indulto, se pone fin a la responsabilidad penal, con lo cual se supone el perdón de la pena, total o parcial, mientras que la amnistía supone el perdón total del delito. Por eso sólo se puede indultar respecto de la parte de la pena que no haya sido ya cumplida, mientras que la amnistía puede implicar rehabilitar al amnistiado en derechos ya perdidos al cumplir la pena impuesta. [1][2]
Podemos inferir entonces que la amnistía tiene un alcance más grande que el indulto, porque con el indulto se perdona, pero en la amnistía, se perdona y se olvida. ¿Por qué? Generalmente quien no olvida algo que le hicieron es porque no ha perdonado tanto al hecho como al responsable.
Además:
En conclusión, para que haya una verdadera amnistía, los amnistiados deberán aceptar que han cometido delitos y deberán comprometerse a no volverlos a cometer.
Por favor tómese su tiempo para leer el siguiente versículo, aunque no parezca ser coherente con lo que se está hablando en este artículo.
Y aunque lo advertí en su momento, seguramente usted se preguntará: ¿Qué rayos tiene que ver el tabernáculo con todo esto? Lo explicaré mejor: Si analizamos el contexto del pasaje, el tabernáculo es mostrado como un ejemplo de que todo lo terrenal es figura y sombra de lo celestial, y el mismo pasaje se explica al ver que Dios le dijo a Moisés, según Éxodo 25:40: "Haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte". Otras versiones del pasaje de Éxodo hablan de un patrón o diseño, y que Moisés debía hacer una réplica exacta (ver en la Biblia al Día), y bien sabemos que no se puede hacer una réplica de algo que no existe.
Todo lo que se ha hablado hasta el momento de la amnistía aplica para la justicia terrenal, pero de la misma manera la tiene en la justicia celestial, y más de lo que nuestra mente humana pueda imaginar. Así que, como en la tierra se da una amnistía para aquellos que han cometido algún crimen, Dios también ofrece su amnistía para aquellos que deseen recibirla.
Este pasaje, aunque está en el libro de Génesis y se concentra en la maldad de los hombres durante los tiempos de Noé, sigue vigente en la actualidad. Usted mismo puede observar que no hay lugar del mundo en el que los hombres no hagan el mal. De hecho, el concepto del mal es muy relativo y acomodado para aquellos que no creen en Dios, o que creyendo en Él no siguen sus mandamientos y enseñanzas, encajando perfectamente en lo que dice Isaías 5:20. Por eso, el rey Salomón fue muy enfático al hacer la siguiente afirmación:
Ahora que llegamos a este punto, se puede presentar una escena similar a la parábola del fariseo y el publicano (Lucas 18:10-14). De ahí que alguien pregunte al mejor estilo del fariseo: "¿Por qué he de necesitar una aminstía de parte de Dios, si yo soy bueno y no he hecho nada en su contra?" Y otro, como el publicano, también se cuestionará: "Soy un pecador y no merezco el perdón de Dios. ¿Realmente tengo una oportunidad?"
La Biblia es demasiado clara al respecto:
No hay excepción: Todos hemos pecado, todos le hemos fallado al Señor de una u otra manera, y por tal motivo deberíamos ser condenados. Ni la persona más piadosa de este mundo ante los ojos de los hombres puede decir que no ha cometido ningún pecado delante de Dios. No se puede negar esta realidad, y si alguno lo hace, se engaña a sí mismo y está haciendo mentiroso al Señor (1 Juan 1:8-10), "cualidad" que Él no tiene (Romanos 3:4), sino el diablo (Juan 8:44).
Este pasaje es duro, pero sólo es un pequeño listado de las cosas que Dios aborrece, y debemos admitir que al menos una de estas cosas las hemos hecho. De hecho, todo aquello que Dios aborrece se llama pecado, por el cual cayeron Adán y Eva en el principio y, a su vez, dieron entrada a la muerte.
La paga de aquél que ha pecado es la muerte, por tanto, esto es una sentencia, y bien sabemos que en el sistema terrenal no hay marcha atrás cuando se ha decretado la pena de muerte para una persona, a menos que algo extraordinario suceda.
Y ahora que hablamos de pena, ¿recuerda el tema del que se está hablando en este artículo? Pues bien, si quien ha pecado ante los ojos de Dios está condenado a la pena capital, el Señor ofrece una grandiosa oferta para todo aquél que desee aceptarla. ¿Quiere saber de qué se trata? ¡Adelante!
¡Esta es la gran noticia! Dios ha ofrecido a su único Hijo, el Señor Jesucristo, para pagar el precio por sus pecados. En términos penales y terrenales, esto puede ser considerado como una fianza que se paga para que alguien que está preso pueda obtener la libertad, pero cuando se ha decretado la sentencia de pena de muerte, por lo general no hay nada qué hacer. En cambio, sin haber cometido pecado, Jesús ha decidido sustituirle, y la pena de muerte que recaía sobre usted ha sido aplicada sobre Él.
En la aminstía terrenal se ofrecen y/o exigen diversas condiciones para que los rebeldes puedan obtenerla. Pero en Dios, sólo hay una condición para poder acceder a Su oferta, y esta consiste en que usted acepte a Jesucristo como su único y suficiente Salvador personal. Nótese que en el pasaje de Romanos 6:23a he puesto unos puntos suspensivos después de la palabra "muerte". ¿Por qué?
Anteriormente se mencionó que la amnistía extingue los antecedentes penales y la responsabilidad civil derivada del delito, y que no es necesaria una sentencia firme, pero sí es necesaria una ley. Cuando Dios ofrece su amnistía sí existe una sentencia firme, pero Jesús fue sentenciado en vez de nosotros, siendo muerto por la propia ley de Dios. Por lo tanto, todo aquél que acepte su sacrificio queda exento de toda condenación eterna.
El hombre condena de muchas formas, pero Jesús no lo hace, pues vino a salvar y no a condenar. Si le acepta como su Señor y Salvador, podrá obtener el perdón de sus delitos y pecados. Y, como en toda amnistía, deberá comprometerse a no volver a hacer todas aquellas cosas que hacía en el pasado y que no agradaban a Dios. Eso pasó con la mujer adúltera, a la que los hombres querían condenar apedreándola, pero Jesús mostró Su gracia y Su misericordia sobre ella. Y es lo mismo que quiere hacer con cada uno de nosotros.
¡Bendiciones!
Introducción
Hace unos días tuve una conversación con mi esposa sobre diversos temas relacionados con la Palabra de Dios y las cosas que están pasando en el mundo, particularmente en nuestro país. Y uno de los hechos de actualidad es el proceso de paz entre el gobierno y el más grande grupo del país al margen de la ley, por lo cual se me vino a la mente la siguiente palabra, la cual sería una de las mayores consecuencias de un eventual acuerdo entre los dos bandos: La amnistía.
La RAE define este término de la siguiente manera:
amnistía.
(De amnestía).
1. f. Olvido legal de delitos, que extingue la responsabilidad de sus autores.
Precisamente la palabra amnistía proviene del griego oamnestia, que quiere decir olvido. Y al ver la definición de la RAE, puede explicarse como el caso en que un número de individuos habían sido declarados culpables de un delito, y ahora pasan a considerarse inocentes porque desaparece el delito por el cual fueron culpados. [1] La amnistía suele tener efectos retroactivos y, entre otros, extingue toda responsabilidad penal o civil y anula los antecedentes penales. Por el mismo motivo, es general, dado que actúa sobre todos los que cometieron ese delito, y no sobre individuos concretos. [2]
Esto mismo pasa en las guerras en todo el planeta, tanto en las internas de cada país como a nivel global. De hecho han habido dos guerras mundiales (y podríamos estar a las puertas de una tercera), y en ambas han habido ganadores y perdedores. El caso es que, de algún modo, los países o grupos vencedores han aplicado la amnistía a sus contrincantes.
No todos están de acuerdo...
Todo lo escrito en el apartado anterior tiene sus repercusiones en los bandos enfrentados, ya que muchos no estarán de acuerdo con que se olviden todos los delitos cometidos por los grupos insurgentes o enemigos, pues esto puede provocar la impunidad de quienes cometieron graves hechos durante un régimen o conflicto anterior.
La amnistía y el indulto
Amnistía e indulto son conceptos que pueden parecer iguales, pero la verdad es que tienen su diferencia. La definición de indulto, según la RAE, es la siguiente:
indulto.
(Del lat. indultus).
1. m. Gracia por la cual se remite total o parcialmente o se conmuta una pena.
2. m. Gracia que excepcionalmente concede el jefe del Estado, por la cual perdona total o parcialmente una pena o la conmuta por otra más benigna.
Si una persona o grupo de personas comete un delito, por ley deben cumplir la pena correspondiente. Cuando hay un indulto, se pone fin a la responsabilidad penal, con lo cual se supone el perdón de la pena, total o parcial, mientras que la amnistía supone el perdón total del delito. Por eso sólo se puede indultar respecto de la parte de la pena que no haya sido ya cumplida, mientras que la amnistía puede implicar rehabilitar al amnistiado en derechos ya perdidos al cumplir la pena impuesta. [1][2]
Podemos inferir entonces que la amnistía tiene un alcance más grande que el indulto, porque con el indulto se perdona, pero en la amnistía, se perdona y se olvida. ¿Por qué? Generalmente quien no olvida algo que le hicieron es porque no ha perdonado tanto al hecho como al responsable.
Además:
- El indulto afecta a una persona concreta, la amnistía afecta a una pluralidad.
- El indulto no extingue la responsabilidad civil derivada del delito, la amnistía sí lo hace.
- En general, para otorgar el indulto es necesario un acto administrativo. Para la amnistía es necesaria una ley.
- La amnistía extingue los antecedentes penales, mientras el indulto no lo hace necesariamente.
- Para otorgar un indulto es necesaria sentencia firme. Para la amnistía no es necesario.
- La amnistía, por lo general, se aplica para los delitos políticos.
En conclusión, para que haya una verdadera amnistía, los amnistiados deberán aceptar que han cometido delitos y deberán comprometerse a no volverlos a cometer.
La amnistía en lo celestial
Por favor tómese su tiempo para leer el siguiente versículo, aunque no parezca ser coherente con lo que se está hablando en este artículo.
Hebreos 8:4-5
4 Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley;
5 los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.
Y aunque lo advertí en su momento, seguramente usted se preguntará: ¿Qué rayos tiene que ver el tabernáculo con todo esto? Lo explicaré mejor: Si analizamos el contexto del pasaje, el tabernáculo es mostrado como un ejemplo de que todo lo terrenal es figura y sombra de lo celestial, y el mismo pasaje se explica al ver que Dios le dijo a Moisés, según Éxodo 25:40: "Haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte". Otras versiones del pasaje de Éxodo hablan de un patrón o diseño, y que Moisés debía hacer una réplica exacta (ver en la Biblia al Día), y bien sabemos que no se puede hacer una réplica de algo que no existe.
Todo lo que se ha hablado hasta el momento de la amnistía aplica para la justicia terrenal, pero de la misma manera la tiene en la justicia celestial, y más de lo que nuestra mente humana pueda imaginar. Así que, como en la tierra se da una amnistía para aquellos que han cometido algún crimen, Dios también ofrece su amnistía para aquellos que deseen recibirla.
¡Un momento! ¿Acaso somos unos criminales para asegurar esto?
Génesis 6:5
Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.
Eclesiastés 7:20
Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.
Ahora que llegamos a este punto, se puede presentar una escena similar a la parábola del fariseo y el publicano (Lucas 18:10-14). De ahí que alguien pregunte al mejor estilo del fariseo: "¿Por qué he de necesitar una aminstía de parte de Dios, si yo soy bueno y no he hecho nada en su contra?" Y otro, como el publicano, también se cuestionará: "Soy un pecador y no merezco el perdón de Dios. ¿Realmente tengo una oportunidad?"
La Biblia es demasiado clara al respecto:
Romanos 3:23
Por cuanto TODOS pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.
No hay excepción: Todos hemos pecado, todos le hemos fallado al Señor de una u otra manera, y por tal motivo deberíamos ser condenados. Ni la persona más piadosa de este mundo ante los ojos de los hombres puede decir que no ha cometido ningún pecado delante de Dios. No se puede negar esta realidad, y si alguno lo hace, se engaña a sí mismo y está haciendo mentiroso al Señor (1 Juan 1:8-10), "cualidad" que Él no tiene (Romanos 3:4), sino el diablo (Juan 8:44).
Romanos 3:10-18
10 Como está escrito:
No hay justo, ni aun uno;
11 No hay quien entienda,
No hay quien busque a Dios.
12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;
No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.
13 Sepulcro abierto es su garganta;
Con su lengua engañan.
Veneno de áspides hay debajo de sus labios;
14 Su boca está llena de maldición y de amargura.
15 Sus pies se apresuran para derramar sangre;
16 Quebranto y desventura hay en sus caminos;
17 Y no conocieron camino de paz.
18 No hay temor de Dios delante de sus ojos.
Romanos 6:23a
Porque la paga del pecado es muerte...
Romanos 5:12
Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.
La paga de aquél que ha pecado es la muerte, por tanto, esto es una sentencia, y bien sabemos que en el sistema terrenal no hay marcha atrás cuando se ha decretado la pena de muerte para una persona, a menos que algo extraordinario suceda.
Y ahora que hablamos de pena, ¿recuerda el tema del que se está hablando en este artículo? Pues bien, si quien ha pecado ante los ojos de Dios está condenado a la pena capital, el Señor ofrece una grandiosa oferta para todo aquél que desee aceptarla. ¿Quiere saber de qué se trata? ¡Adelante!
Juan 3:16-17
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.
¡Esta es la gran noticia! Dios ha ofrecido a su único Hijo, el Señor Jesucristo, para pagar el precio por sus pecados. En términos penales y terrenales, esto puede ser considerado como una fianza que se paga para que alguien que está preso pueda obtener la libertad, pero cuando se ha decretado la sentencia de pena de muerte, por lo general no hay nada qué hacer. En cambio, sin haber cometido pecado, Jesús ha decidido sustituirle, y la pena de muerte que recaía sobre usted ha sido aplicada sobre Él.
Isaías 53:5
Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
En la aminstía terrenal se ofrecen y/o exigen diversas condiciones para que los rebeldes puedan obtenerla. Pero en Dios, sólo hay una condición para poder acceder a Su oferta, y esta consiste en que usted acepte a Jesucristo como su único y suficiente Salvador personal. Nótese que en el pasaje de Romanos 6:23a he puesto unos puntos suspensivos después de la palabra "muerte". ¿Por qué?
Romanos 6:23b
Mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Anteriormente se mencionó que la amnistía extingue los antecedentes penales y la responsabilidad civil derivada del delito, y que no es necesaria una sentencia firme, pero sí es necesaria una ley. Cuando Dios ofrece su amnistía sí existe una sentencia firme, pero Jesús fue sentenciado en vez de nosotros, siendo muerto por la propia ley de Dios. Por lo tanto, todo aquél que acepte su sacrificio queda exento de toda condenación eterna.
Colosenses 2:13-14
13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con Él, perdonándoos todos los pecados,
14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz.
El hombre condena de muchas formas, pero Jesús no lo hace, pues vino a salvar y no a condenar. Si le acepta como su Señor y Salvador, podrá obtener el perdón de sus delitos y pecados. Y, como en toda amnistía, deberá comprometerse a no volver a hacer todas aquellas cosas que hacía en el pasado y que no agradaban a Dios. Eso pasó con la mujer adúltera, a la que los hombres querían condenar apedreándola, pero Jesús mostró Su gracia y Su misericordia sobre ella. Y es lo mismo que quiere hacer con cada uno de nosotros.
Juan 8:10-11
10 Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?
11 Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.
¡Bendiciones!
Referencias
- DePeru.com - Diferencia entre "aminstía" e "indulto".
- Wikipedia - Definición de amnistía.
Post A Comment
No hay comentarios. :