¿Está encendida nuestra lámpara?
Después de varios días sin leer la Palabra del Señor, hábito que había suspendido por las muchas ocupaciones de este mundo, decidí tomar la Biblia y el Señor me llevó al libro del Éxodo, donde nos habla de las vestiduras de los sacerdotes. Pero miré unos versículos más arriba y encontré lo siguiente:

¿Está encendida nuestra lámpara?
En nuestra congregación, media hora antes del culto, se lleva a cabo la oración de intercesión, donde uno de nuestros hermanos en un día específico toma la palabra y comienza a levantar un clamor al Señor, apoyado por la facción del pueblo que está presente en ese momento. Precisamente el día después de haber leído este pasaje era día de culto, y la hermana a la que le correspondía el turno hizo su oración, en la que el Señor me confirmó lo que había leído y la interpretación que me dio y que les expondré a continuación.
En el contexto del pasaje, el Señor le estaba hablando a Moisés, quien se encontraba en el monte Sinaí después de que el pueblo de Israel había sido liberado de la esclavitud en Egipto. El Señor le estaba dando a Moisés los detalles de cómo quería que construyera su Tabernáculo, y entre esos detalles le había correspondido el turno de hablar del aceite para las lámparas.
En las cosas de la Palabra de Dios me considero un ignorante, porque entre más cosas me muestra el Señor, más necesito aprender. Desglosaré el pasaje en partes para explicarlo mejor, no sin antes mencionar que la Palabra en su contenido tiene sombras y figuras que vamos descubriendo conforme la escudriñemos y entendamos.
La lámpara es la que porta la luz, y en ese tiempo eran de aceite. Por tanto, si el Señor nos dice que debemos ser luz, somos lámparas, y para poder tener luz en nuestra vida necesitamos del aceite. Y ese aceite debe ser puro, debe ser dado por el Señor a través de su Espíritu Santo, para que su fuego sea puro y agradable ante Dios (ver ejemplos en Génesis 8:21, Éxodo 29:41, 2 Corintios 2:15) y no un fuego extraño (ver Levítico 10:1, Números 3:4, Números 26:61), como hemos visto muchas veces en diferentes lugares.
El tabernáculo está compuesto de tres lugares: El atrio (que no está cubierto y lleva a la entrada), el lugar Santo (ya dentro del tabernáculo) y lugar Santísimo (en la presencia de Dios). Y estos dos últimos están separados por un velo, tal y como lo explica Éxodo 26:33. Ahora, cuando hablamos del velo del templo, lo lógico es ir al siguiente pasaje:
El lugar Santísimo es el lugar donde está el arca del pacto de Dios, el arca de Su Presencia, el arca del testimonio (Éxodo 25:16,21,22).
El velo es lo que separa al lugar Santo del lugar Santísimo. Y por la Palabra sabemos que a ese lugar no podía entrar nadie, sino el sumo sacerdote, y eso que una vez al año.
Por tanto, lo que el Señor le está diciendo a Moisés es que el pueblo debe llevar el aceite al lugar Santo en el tabernáculo de reunión, que es figura del recinto en donde alabamos y adoramos al Señor y escuchamos su Palabra a través de los ministros.
Si llevamos todo lo anterior a algo concreto en el mundo real, podemos decir que esto se da en la iglesia, la cual debe tener un pastor. Y nosotros, como pueblo de Dios, debemos llevar a la iglesia una unción, la cual debemos pedir al Señor día y noche, y ser como las vírgenes prudentes hasta que el Amado regrese.

¿Está encendida nuestra lámpara?
"Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lámparas. En el tabernáculo de reunión, afuera del velo que está delante del testimonio, las pondrá en orden Aarón y sus hijos para que ardan delante de Jehová desde la tarde hasta la mañana, como estatuto perpetuo de los hijos de Israel por sus generaciones."
Éxodo 27:20-21 (RV 1960)
En nuestra congregación, media hora antes del culto, se lleva a cabo la oración de intercesión, donde uno de nuestros hermanos en un día específico toma la palabra y comienza a levantar un clamor al Señor, apoyado por la facción del pueblo que está presente en ese momento. Precisamente el día después de haber leído este pasaje era día de culto, y la hermana a la que le correspondía el turno hizo su oración, en la que el Señor me confirmó lo que había leído y la interpretación que me dio y que les expondré a continuación.
En el contexto del pasaje, el Señor le estaba hablando a Moisés, quien se encontraba en el monte Sinaí después de que el pueblo de Israel había sido liberado de la esclavitud en Egipto. El Señor le estaba dando a Moisés los detalles de cómo quería que construyera su Tabernáculo, y entre esos detalles le había correspondido el turno de hablar del aceite para las lámparas.
En las cosas de la Palabra de Dios me considero un ignorante, porque entre más cosas me muestra el Señor, más necesito aprender. Desglosaré el pasaje en partes para explicarlo mejor, no sin antes mencionar que la Palabra en su contenido tiene sombras y figuras que vamos descubriendo conforme la escudriñemos y entendamos.
"Así que, si estuviese sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley; los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo, diciéndole: Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte."
Hebreos 8:4-5 (RV 1960)
"Y mandarás a los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas machacadas, para el alumbrado, para hacer arder continuamente las lámparas."
Partiendo del pasaje de Hebreos y de lo que hemos estudiado de la Palabra:- Moisés es figura del Señor Jesucristo, y también de los ministros, ya que él era quien estaba pastoreando al pueblo de Israel y guiándolo hacia la tierra prometida.
- Israel es el pueblo de Dios, el Israel terrenal. Nosotros, como su iglesia, somos el Israel espiritual.
- El aceite es figura de la unción que el Señor nos da. Y si viene del Señor, ese aceite es puro.
- El alumbrado es precisamente el efecto de la luz. Y ya sabemos que Cristo es la luz y, por tanto, nosotros debemos ser luz.
La lámpara es la que porta la luz, y en ese tiempo eran de aceite. Por tanto, si el Señor nos dice que debemos ser luz, somos lámparas, y para poder tener luz en nuestra vida necesitamos del aceite. Y ese aceite debe ser puro, debe ser dado por el Señor a través de su Espíritu Santo, para que su fuego sea puro y agradable ante Dios (ver ejemplos en Génesis 8:21, Éxodo 29:41, 2 Corintios 2:15) y no un fuego extraño (ver Levítico 10:1, Números 3:4, Números 26:61), como hemos visto muchas veces en diferentes lugares.
"En el tabernáculo de reunión, afuera del velo que está delante del testimonio..."
El tabernáculo es un recinto sagrado, y es figura del templo de Dios. Y al hablar de templo, podemos ver dos clases de templos: El templo físico, donde nos reunimos para alabar y adorar al Señor, y el templo del Espíritu Santo, que son nuestros cuerpos."Y pondrás el velo debajo de los corchetes, y meterás allí, del velo adentro, el arca del testimonio; y aquel velo os hará separación entre el lugar santo y el santísimo."
Éxodo 26:33 (RV 1960)
El tabernáculo está compuesto de tres lugares: El atrio (que no está cubierto y lleva a la entrada), el lugar Santo (ya dentro del tabernáculo) y lugar Santísimo (en la presencia de Dios). Y estos dos últimos están separados por un velo, tal y como lo explica Éxodo 26:33. Ahora, cuando hablamos del velo del templo, lo lógico es ir al siguiente pasaje:
"Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron."
Mateo 27:51 (RV 1960)
El lugar Santísimo es el lugar donde está el arca del pacto de Dios, el arca de Su Presencia, el arca del testimonio (Éxodo 25:16,21,22).
"Y los sacerdotes metieron el arca del pacto de Jehová en su lugar, en el santuario de la casa, en el lugar santísimo, debajo de las alas de los querubines."
1 Reyes 8:6 (RV 1960)
El velo es lo que separa al lugar Santo del lugar Santísimo. Y por la Palabra sabemos que a ese lugar no podía entrar nadie, sino el sumo sacerdote, y eso que una vez al año.
"Y así dispuestas estas cosas, en la primera parte del tabernáculo (este es el lugar Santo) entran los sacerdotes continuamente para cumplir los oficios del culto; pero en la segunda parte (este es el lugar Santísimo), sólo el sumo sacerdote una vez al año, no sin sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados de ignorancia del pueblo."
Hebreos 9:6-7 (RV 1960, énfasis añadido)
Por tanto, lo que el Señor le está diciendo a Moisés es que el pueblo debe llevar el aceite al lugar Santo en el tabernáculo de reunión, que es figura del recinto en donde alabamos y adoramos al Señor y escuchamos su Palabra a través de los ministros.
"Las pondrá en orden Aarón y sus hijos para que ardan delante de Jehová desde la tarde hasta la mañana, como estatuto perpetuo de los hijos de Israel por sus generaciones."
Aquí podemos ver que todo tiene un orden:- Aarón es el sumo sacerdote, o sea, el ministro, lo que nos muestra que los primeros que deben tener preparadas sus lámparas con el aceite son los ministros de Dios.
- Luego están los hijos de Aarón, que también eran sacerdotes, y la Biblia dice en Apocalipsis 1:6 que como pueblo de Dios somos reyes y sacerdotes consagrados para Él. Por lo tanto, debemos tener también nuestras lámparas encendidas con el aceite de la unción.
- La luz debe arder delante de Jehová desde la tarde hasta la mañana. Esto significa que debemos tener la luz encendida día y noche, y de esto podemos tener en cuenta varios elementos: Por un lado, debemos buscar del Señor día y noche en oración, ya que Él mismo nos llama tres veces a velar y orar (Mateo 26:41, Marcos 13:33, Marcos 14:38). Y además, entre la tarde y la mañana se encuentra la noche, y esto nos habla de los tiempos finales que estamos viviendo, pues es cuando el mundo preferirá más las tinieblas que la luz del Señor. Las tinieblas permanecen durante la noche, hasta que llega el momento del amanecer, donde regresará la luz del sol de justicia, que es Jesucristo en su retorno a la tierra por su Amada.
Si llevamos todo lo anterior a algo concreto en el mundo real, podemos decir que esto se da en la iglesia, la cual debe tener un pastor. Y nosotros, como pueblo de Dios, debemos llevar a la iglesia una unción, la cual debemos pedir al Señor día y noche, y ser como las vírgenes prudentes hasta que el Amado regrese.
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