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¿El origen del diezmo fue dado por la ley de Moisés?


Representación de Abram y Melquisedec
Este es un tema que ha traído muchas discusiones entre todas las facciones de las iglesias cristianas. Muchos dicen que no dan el diezmo porque estamos en el tiempo de la Gracia de Dios a través del Señor Jesucristo y no bajo la ley de Moisés. Dicho de otra manera, sostienen que el diezmo fue creado bajo la ley de Moisés.

Levítico 27:30 (RV 1960)
Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová. 

Bien, es cierto que nosotros estamos en el tiempo de la Gracia. Aquellos que decimos ser hijos de Dios, no es por mérito propio, sino porque hemos sido adoptados por el Padre por causa de Cristo Jesús, porque hemos recibido a Su Hijo (Juan 1:12) y porque Su Hijo es el autor y consumador de la fe (Hebreos 12:2). Y por la fe en Cristo hemos sido justificados (ver Romanos 5:1). Y ya sabemos que sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6).

Cuando hablamos de la fe, es imposible olvidar a un siervo de Dios, llamado en un principio Abram, padre enaltecido (Strong H87), pero que por haber sido aprobado en su fe al entregarle a Dios lo que más amaba, su hijo Isaac, pasó a ser llamado Abraham, padre de multitudes (Strong H85).

Génesis 17:5 (RV 1960)
Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes.

Ahora bien, ¿por qué estamos hablando de Abram, sabiendo que el tema es otro? Pues bien, les diré entonces que no nos hemos desviado del tema.

Al leer la Biblia, en el capítulo 14 del libro de Génesis, nos encontramos con que Abram debió pelear contra cuatro reyes y los debió vencer para salvar a su sobrino Lot y recuperar lo que se habían robado:
  • Quedorlaomer 1 (siervo de "la diosa" Laqamar), rey de Elam (Irán).
  • Tidal 2 3 (H1763, temeroso), rey de Goim (sin confirmar).
  • Amrafel 4 (guardia de los dioses), rey de Sinar (Babilonia).
  • Arioc 5 (venerable, leonino), rey de Elasar (este de Turquía).

Estos cuatro reyes habían vencido a otros cinco, entre ellos el rey de Sodoma, quien al darse cuenta del triunfo de Abram, salió a su encuentro, y nada menos que en un sorprendente lugar.

Génesis 14:17 (RV 1960)
Cuando [Abram] volvía de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey. 

¿Qué se traía entre manos el rey de Sodoma? Como Abram había vencido a quienes le habían derrotado, de alguna manera quería convencerlo y le ofreció sus riquezas. Pero al mismo tiempo llegó el rey de Salem, llamado Melquisedec, quien también le ofreció lo que traía.

Génesis 14:18-20b (RV1960)
Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano.

Observemos bien los siguientes detalles: Los tres estaban en el valle del Rey, y eran Abram y dos reyes, y cada rey ofreció algo diferente. ¿A quién debería hacerle caso Abram? Pues bien, como sabía que Dios había estado con él y, además, las palabras del rey de Salem le hicieron ver que venía de parte de Dios, no dudó un segundo en hacer la parte que quedó faltando del pasaje anterior:

Génesis 14:20c (RV1960)
Y le dio Abram los diezmos de todo. 

¿Alguien obligó a Abram a darle los diezmos de todo al rey de Salem? De ninguna manera. El apóstol Pablo explica mucho mejor esta situación en la carta a los Hebreos:

Hebreos 7:1-4 (RV 1960)
Porque este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote del Dios Altísimo, que salió a recibir a Abraham que volvía de la derrota de los reyes, y le bendijo, a quien asimismo dio Abraham los diezmos de todo; cuyo nombre significa primeramente Rey de justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de paz; sin padre, sin madre, sin genealogía; que ni tiene principio de días, ni fin de vida, sino hecho semejante al Hijo de Dios, permanece sacerdote para siempre. Considerad, pues, cuán grande era éste, a quien aun Abraham el patriarca dio diezmos del botín.

Pablo lo ha dicho bien: Este Melquisedec fue hecho semejante al Hijo de Dios y permanece sacerdote para siempre. Cuando aquí se habla de semejanza, no quiere decir exactamente que haya otro igual a Jesús en su naturaleza divina (excepto el Espíritu Santo, pero el contexto no habla de Él), sino de las cosas que sucedieron. La respuesta a este tema está aquí:

Hebreos 5:8-10 (BAD)
Aunque era Hijo, mediante el sufrimiento aprendió a obedecer; y consumada su perfección, llegó a ser autor de salvación eterna para todos los que le obedecen, y Dios lo nombró sumo sacerdote según el orden de Melquisedec

Entonces, si Melquisedec fue sumo sacerdote hecho semejante al Hijo de Dios y permanece sacerdote para siempre, y si el significado de su nombre es Rey de justicia y Rey de paz¡no puede ser sino el mismo Señor Jesucristo! De hecho, también está cumpliendo los roles de Rey y sumo sacerdote. Y Él mismo es quien da testimonio ante el Padre de los diezmos que se reciben en la iglesia.

Hebreos 7:8 (RV 1960)
Y aquí ciertamente reciben los diezmos hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive.

Aparte de la gran explicación del apóstol Pablo en Hebreos 7, en el pasaje de Génesis 14 también hay un misterio, y es que Melquisedec le ofreció pan y vino. ¡Y esto es figura de la Santa Cena! ¿Y quién hizo esto? ¡Pues el Señor Jesucristo! Por tanto, Abram le estaba entregando los diezmos de todo el botín al mismo Señor, y el botín es la provisión obtenida después de vencer en la batalla, por lo que podemos inferir que después de la batalla diaria en nuestro lugar de trabajo, Dios hace que nos paguen el salario, el botín como recompensa a nuestro esfuerzo.

Volviendo a la escena en donde está Abram, vemos que él había entendido el mensaje perfectamente. Sabía que tenía que escoger entre uno de los dos reyes, y si hubiera sido cualquier otro hombre, seguramente se dejaría seducir por las riquezas que el rey de Sodoma le estaba ofreciendo, pero no fue así.

Génesis 14:22-23 (RV 1960)
Y respondió Abram al rey de Sodoma: He alzado mi mano a Jehová Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra, que desde un hilo hasta una correa de calzado, nada tomaré de todo lo que es tuyo, para que no digas: Yo enriquecí a Abram...

Lo que Abram quería decir era lo mismo que el Señor Jesucristo dijo a sus discípulos sobre el rey de este mundo.

Juan 14:30 (RV 1960)
No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.

En otras palabras, lo que Abram nos está demostrando es que no entregó el diezmo del botín al rey de Sodoma porque reconoce que todo lo que tenía se lo había dado Dios, y en agradecimiento le entregó la décima parte de todo lo que había ganado en la batalla, como diciéndole: "Tú eres mi Rey, aquí te entrego lo que te pertenece."

Con lo anterior ha quedado demostrado que el origen del diezmo no fue causado por la ley de Moisés, sino por la victoria que le dio a su siervo Abram y el hecho de manifestársele como sumo sacerdote, y que Abram lo entregó del botín que Dios le concedió.

Amigo lector, usted se preguntará entonces: ¿Y esto qué tiene que ver con los cristianos de hoy en día? Como hemos sido justificados por la fe y no por lo que somos, entonces somos de fe por causa de Jesucristo, y además:

Gálatas 3:7-9 (RV 1960)
Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham. Y la Escritura, previendo que Dios había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la buena nueva a Abraham, diciendo: En ti serán benditas todas las naciones. De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham. 

Por tanto, Dios nos ha dado a Abraham por padre de multitudes, y nosotros somos esas multitudes, la simiente como la arena del mar y las estrellas del cielo que Él le había prometido en aquella oportunidad (Génesis 22:17, 32:12).

Para terminar, por la Palabra sabemos que el Señor Jesús nos dice que Él hace lo que ve hacer al Padre (Juan 5:19, 8:28). Y esto aplica en lo terrenal, porque los hijos hacen lo que ven hacer a sus padres. Por ello, les dejo como conclusión el siguiente versículo:

Juan 8:39 (RV 1960)
Respondieron y le dijeron: Nuestro padre es Abraham. Jesús les dijo: Si fueseis hijos de Abraham, las obras de Abraham haríais. 

¡Bendiciones!


Referencias

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