¡Mira la esencia, no las apariencias!

El profeta Samuel fue enviado a la casa de Isaí para buscar entre sus ocho hijos al que sería ungido como nuevo rey de Israel en reemplazo de Saúl. De hecho, uno de estos ocho era David, el pastor de ovejas, quien era despreciado por su familia, por lo cual Isaí envió a los otros siete para que Samuel escogiera de entre ellos. Cuando se presentó el hermano mayor, de gran apariencia física, Samuel pensó que ese sería el rey, pero ese no era el plan de Dios.
1 Samuel 16:7
Pero el Señor dijo a Samuel: "No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque lo he desechado; pues Dios ve no como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazón."
Y así fueron pasando uno a uno los siete varones, pero Dios no había escogido a ninguno de ellos. Samuel preguntó a Isaí si esos eran todos sus hijos, y allí tuvo que confesar que quedaba David, y lo mandó llamar. Cuando llegó, inmediatamente el Señor le dijo a Samuel: "Levántate y úngelo, porque éste es." (1 Samuel 16:12)
Desde allí comenzó en firme la vida de David, el más "débil" y menospreciado de los hijos de Isaí, quien terminó siendo el rey de Israel. Y aunque lo dice el apóstol Pedro en el Nuevo Testamento, Dios lo hizo evidente desde el Antiguo:
1 Corintios 1:27-29
Sino que lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo escogió Dios, para avergonzar a lo fuerte; y lo vil del mundo y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia.
Entendemos el menosprecio como la actitud que se tiene hacia una persona para hacerle inferior a los demás y evidenciar su falta de capacidad para realizar algo. Esto le pasó a David, y esto pasa en este mundo, y las iglesias no son ajenas a este mal.
De esta manera doy comienzo al tema que se tratará en este artículo, y cuyo título proviene de una canción de un grupo secular, pero ha resultado ser el más apto para describirlo.
Anoche, mientras estaba revisando el boletín de noticias de Facebook, encontré una publicación de la página del pastor David Diamond, en la cual mostraba su indignación por las palabras mencionadas en el siguiente video por María Luisa Piraquive, la líder de la llamada "Iglesia de Dios Ministerial". Ella afirma que “no es correcto” que una persona a la que le falta algún miembro de su cuerpo predique en los cultos que se realizan en su Iglesia por el hecho de que los asistentes pueden incomodarse y no volver.
Después de ver esto, me quedé aterrado por la manera tan sutil, pero a la vez tan falta de amor, en la que la señora Piraquive dice estas cosas. En este instante me pregunto: ¿Qué estará pensando el Señor Jesús de estas declaraciones?
Esta pregunta es la que me motiva a escribir este artículo, no por el hecho de arremeter contra a la señora Piraquive (como ya muchos lo han hecho hasta ahora), sino para analizar las declaraciones más determinantes y confrontarlas con lo que dice la Biblia.
Antes de ir a la Palabra, veamos qué es la discapacidad según la definición de la RAE:
discapacidad.
1. f. Cualidad de discapacitado.
Y entonces, ¿qué es un discapacitado?
discapacitado, da.
(Calco del ingl. disabled).
1. adj. Dicho de una persona: Que tiene impedida o entorpecida alguna de las actividades cotidianas consideradas normales, por alteración de sus funciones intelectuales o físicas. U. t. c. s.
Esta definición lo dice todo. La alteración de sus funciones intelectuales o físicas es la causa principal de la discapacidad. El hecho de que a una persona le falte al menos un miembro de su cuerpo, o que sufra de algún "transtorno" mental, como el síndrome de Down, la hace débil y le resta valor para el mundo. La buena noticia es que para Dios no es así.
Éxodo 4:10
"¿Quién dio la boca al hombre? ¿O quién hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo Jehová?"
Si Dios hizo a alguien mudo, o sordo, o ciego, o con otra discapacidad, no quiere decir que no sea importante para Él. Mientras el Señor Jesús vivió como humano en la tierra, se la pasaba sanando enfermos, liberando endemoniados y subyugados por la enfermedad, dando la vista a los ciegos, abriendo oídos a los mudos y hasta resucitando a los muertos. Y por Su gracia, esto se sigue viviendo hasta nuestros días.
Juan 9:1-3
1 Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento.
2 Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?
3 Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él.
Si ellos no fueran importantes para el Señor, Él no habría hecho tales cosas. Muchos se preguntarán: ¿Y si es así, por qué no han sanado todos los enfermos, ni ven todos los ciegos, ni oyen todos los sordos, ni caminan todos los cojos de este mundo? Yo veo tres razones:
- Dios es soberano y no es hecho a la medida del hombre. Nosotros no debemos darle órdenes, sino clamarle con temor y reverencia. (Hebreos 5:7)
- Estos enfermos o sus familias no han buscado de Dios y no han creído en que Él puede hacer el milagro. (Marcos 9:23)
- Puede ser que Dios haya permitido que estas personas padezcan para tratarlas en los aspectos de sus vidas que no le agradan y así hacerlas aptas para Él.
Volviendo al tema, el mundo está lleno de apariencias, y muchas veces se concentra en lo que ve de una persona y no en lo que tiene en su corazón. Pero, como vimos en el pasaje con el que abrí este artículo, Dios no mira la apariencia física, sino que ve lo que hay en el corazón. La realidad es que muchas personas a las que llamamos "discapacitadas" se han caracterizado por superar sus dificultades. ¡Y hasta se gozan y viven más felices que nosotros! Eso me hace pensar en que la discapacidad de una persona no debe medirse por lo que le falte en su cuerpo o porque sea "retrasada mental", sino por los miedos y barreras que tiene en su mente.
Un problema de "conciencia"
La señora Piraquive comienza dando el siguiente ejemplo, no sin antes advertirles que lo escribiré de la manera tal y como ella lo dijo, para que no hayan reclamos por redacción:
En la iglesia, de pronto había un hermano muy consagrado, muy osado por el Señor, y Dios lo usaba tanto... Pero infortunadamente sufrió un accidente, ¿no? Y en el accidente perdió un brazo, o en el accidente perdió, bueno, ¡algún miembro de su cuerpo! Bueno, entonces este hermano, ya él no se puede subir al púlpito a predicar, no porque él, su alma y su corazón no estén con Dios, sino por causa de la conciencia. Cuando decimos "causa de la conciencia" es el "qué dirá" de la gente, porque la gente va viniendo, va viniendo a la iglesia y se van a angustiar o a asombrarse por si van a ver al predicador sin un brazo, pues a ellos no les va a agradar mucho. La gente dice: ¿Pero qué es esto? No, esto no me gusta esta iglesia, yo no vengo. Eso se llama "la conciencia". Por causa de la conciencia entonces, otros dirán, por causa de la estética, dirían, bueno, entonces no le pondríamos allá en el púlpito.
La justificación de su argumento se basa en la siguiente frase: "Por causa de la conciencia". Incluso hace énfasis en otra frase: "Por causa de la estética". De nuevo tengo que volver al pasaje con el que comencé este artículo:
1 Samuel 16:7
Pero el Señor dijo a Samuel: "No mires a su apariencia, ni a lo alto de su estatura, porque lo he desechado; pues Dios ve no como el hombre ve, pues el hombre mira la apariencia exterior, pero el Señor mira el corazón."
Hasta donde yo sé, la conciencia es la que nos dicta si algo está bien o no, pero nuestra conciencia puede equivocarse. ¿Por qué? Porque si nuestra concepción del bien y el mal no está fundamentada en la Palabra de Dios, podemos estarle llamando malo a lo bueno y bueno a lo malo (Isaías 5:20). Y así pasa en este mundo, que muchos llaman "bueno" a lo que Dios condena, y llaman "malo" a lo que Dios le agrada.
Pedro, Juan y los demás apóstoles testificaron de lo que vieron y oyeron del Señor Jesucristo. Y por ello fueron azotados por los religiosos de su época, y por causa de ello no se avergonzaron ni se llenaron de temor, sino que les dijeron lo siguiente:
Hechos 4:19
Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios.
Hechos 5:29
Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.
Si una persona a la cual le falta un miembro quiere predicar el Evangelio, ¿tendrá algún impedimento en hacerlo? ¡Por supuesto que no! El Señor Jesús dejó este mensaje a sus discípulos, y, si un discapacitado es su discípulo, también lo puede hacer:
Marcos 16:15
Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.
Ahora, si la preocupación de la señora Piraquive o de su congregación es lo que diga o piense la gente, entonces está minimizando la obra de Dios en aquellos que van a su iglesia, porque el Espíritu Santo es el que hace la obra (Filipenses 1:6). Lo más preocupante del asunto es que, según uno de los miembros de la familia, si los miembros de la congregación no votan por el partido político que su secta representa, "estarían prácticamente pecando". ¡Qué curioso! Y pensar que el Señor Jesucristo no se involucró en política, y las ocasiones en que estuvo en frente de reyes y políticos precisamente se dieron cuando iba camino a la cruz.
Mateo 22:21
Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.
Ahora, la señora Piraquive también sostiene que en algunos países, el gobierno o las leyes obligan a las iglesias a que el predicador sea un minusválido, un discapacitado. La verdad ignoro acerca de este tema, pero sí tengo entendido que en muchos países, incluyendo el nuestro, cualquier persona que vea vulnerados sus derechos puede demandar a su ofensor.
Lo que sí me deja más perplejo es lo que dice casi al final: Que Dios castiga a aquella persona discapacitada que pasa el púlpito. ¡Menudo error! ¿Cómo va a castigar a aquellos que, así estén discapacitados, así les falte un ojo, un brazo o una pierna, quieren hacer precisamente lo que Él mismo ha encomendado en Su Palabra? Está bien, el púlpito no es para que cualquiera predique al azar, pero si alguna persona con limitaciones físicas es llamada a predicar desde ese lugar, no hay nada que se lo impida.
Al final del video, la señora Piraquive dice lo siguiente:
Y el mismo Espíritu Santo fue el que nos enseñó que por causa de la conciencia, el predicador que está ahí en el púlpito debe ser una persona (aquí se oye una risa al fondo) que tenga todos sus miembros. Es eso.
El pastor Diamond manifestaba en su publicación que tiene una deformidad física en su mano derecha y había perdído dos de sus dedos casi por completo, por lo cual tenía derecho a manifestarse públicamente sobre el tema. Y añade que lo dicho por la señora Piraquive "es una agresión contra miles de personas que sirven a DIOS con amor, pese a todas sus desventajas físicas y DIOS las usa glorificándose en sus vidas". En ese punto estoy de acuerdo con él, porque con ello se está invalidando lo que dice la Palabra de Dios:
Romanos 2:11
Porque no hay acepción de personas para con Dios.
Y como dice un amigo y hermano en Cristo: "Cuando la gente le da una mala interpretación a la Palabra de Dios, se generan este tipo de controversias." Lo más interesante es que el Señor ya lo dice en Su Palabra:
Oseas 4:6a
Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento.
En el contexto del pasaje, el Señor se refiere al conocimiento de Su Palabra. Y muchos hemos cometido grandes errores porque terminamos afirmando y testificando todo lo contrario. La falta de conocimiento también puede considerarse como discapacidad.
Las ovejas y siervos del Señor debemos sujetarnos a los pastores y ministros de la iglesia, pero estos deben actuar conforme a lo que Dios dice en Su Palabra y no a pensamientos de hombres. Al final de cuentas, a nosotros como cristianos nos debe importar más lo que dice Dios que lo que piense la gente de nosotros. ¡Esa es la clave!
Algunos discapacitados en la Biblia
Vamos a observar a varios personajes que sirvieron a Dios a pesar de su discapacidad, sin importar si fue temporal o permanente, o si fue física o mental:
- Jacob, que después del encuentro con el ángel en Peniel, quedó cojo de por vida (Génesis 32:24-31).
- Moisés, quien no era discapacitado físicamente, pero cuando el Señor lo llamó para ir a Egipto a liberar a Su pueblo, decía que era tardo en el habla y torpe de lengua (Éxodo 4:10). Pero terminó cumpliendo con la misión que Dios le había encomendado.
- Sansón, quien perdió su cabellera y sus ojos (Jueces 16:21), pero terminó derrotando a los filisteos (Jueces 16:30).
- Gedeón, quien era un hombre que tenía miedo de sus enemigos, pero Dios le llamó "varón esforzado y valiente", y le dio la victoria con 300 hombres sobre un ejército de miles (Jueces 7:7,8:4).
- Zacarías, sacerdote de la clase de Abías y padre de Juan el Bautista, quien por no creer en el anuncio de que sería padre (Lucas 1:20), el cual fue hecho por el ángel Gabriel, se quedó mudo hasta que el niño nació.
¿Y qué me dicen de Nick Vucijic?
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| Nick Vucijic, el "hombre que no le encuentra barreras a la vida." Foto de Vanguardia.com. |
¡Sí! Es el mismo de la fotografía. Hace poco estuvo visitando nuestro país y, como pueden ver, no tiene manos ni piernas, y eso no es de ahora, sino desde su nacimiento. Pero ello no le ha impedido viajar por todo el mundo para predicar la Palabra de Dios, dar conferencias y charlas motivacionales, todas ellas basadas en su testimonio de vida. En sus propias palabras:
“Puedo nadar, puedo saltar de un paracaídas, puedo abrazar a alguien y puedo soñar. Nada es imposible, si crees”.
Para muchos, "el valiente Nick" es un discapacitado más, pero este hombre ha logrado muchísimas más cosas en su vida que tantas personas que, estando con sus miembros completos, no hacen nada y se quejan de todo y por todo. ¡Eso sí es discapacidad!
¿Será que la señora Piraquive ha visto a este hombre? Seguramente sí, pero ya estamos seguros de que no le dejaría predicar en su congregación.
Conclusión
Dios no hace acepción de personas. Si no fuera así, no hubiera enviado a Su Hijo Amado, Jesucristo, para estar en medio de los hombres y, sin cometer ningún pecado, se hizo pecado para morir por TODOS nosotros, inclusive por aquellos que aún no le han aceptado como su Salvador y por quienes no creen en Él.Juan 6:37
Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.
Recordemos que Dios usa a personas ordinarias para hacer hazañas extraordinarias.
Bendiciones.

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