¡Él lo hizo por amor a tí! - Isaías 50:6

Toda persona tiene que enfrentarse a cualquier oposición. ¡No somos moneditas de oro! Y por lo general, son oposiciones de clase. Siempre hay quienes nos miran con respeto, y otros con menosprecio. Pero Jesús hablaba igual tanto al rico como al pobre. ¡Y lo increíble es que las dos sociedades se unieron para matarle! Incluso, los sacerdotes de ese tiempo lo quisieron callar y se alborotaron contra Jesús y no contra el pueblo que gritaba "Hosanna".
Jesús nunca fue egoísta, y todo lo que hacía, lo hacía para otros. Nunca hizo algo para Él. Tenía un poder para hacer milagros tremendos, pero cuando tenía hambre, aunque podía convertir piedras en pan, no lo hizo. Y como que Él se reservara su poder para ayudar al necesitado, aun cuando Él necesitara. Era tan sencillo por su amor por el prójimo, que dijeron de Él: "A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar". (Mateo 27:42) ¿Podía hacerlo? Sí. ¡Se dio todo por otros, pero no se quiso salvar a sí mismo para salvarnos a nosotros!
Jesús recibió a miles por un favor, sanidad, perdón, panes y peces… Era tan hermoso en eso que cuando lo miramos, lo hacía con tanta naturalidad que parecía que no se esforzara por hacer el bien. Para Él era un deleite servir y hacerle el bien a los demás, y bien lo había dicho: "El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir". (Mateo 20:28) Iba a donde lo invitaban, se comía lo que le servían, le lavaba los pies a los discípulos...
¿A qué vino Jesús del cielo? A salvar la humanidad, hablar de Su reino, a decirle a la gente cómo agradar a Dios en todo. Rasgó en dos el velo del templo para que pudiéramos acceder directamente ante el Padre, vino a reformar a la ramera y al sicario, traer el pródigo a la casa de Su Padre, a restaurar familias. ¡Jesús vino a este mundo para salvarnos y para amarnos más que a su propia vida!
Al Señor le arañaron su espalda y su rostro. El hombre lleno de odio y rencor hundió sus garras en las mejillas en el hombre más hermoso que ha pisado la tierra.
El amor de Cristo nunca puede ser vencido por las injurias de este mundo. Por más que le odies, Él te seguirá amando.
Labels
Pensamiento Gráfico
Post A Comment
No hay comentarios. :